José Ramón Moreira Aliatis
La mente de ella, en sus momentos de lucidez, retrotrae vivencias de una época muy dura pero muy feliz, con deseos de repetirla.
Eran los días de las sonrisas y carcajadas, como cascadas y cantos de aves resonando en el campo, entre laderas y sus sembríos de cosechas. En la creciente de los ríos, ya pescando camarones, ya chapuzándose, erguida como liana fuerte, de cuerpo amazónico resistente a las inclemencias del clima que retaba con desdén, con altanería de años mozos … Es originaria de la ruralidad manabita, donde tienes que aprender a hacer de todo para sobrevivir, desde jabón hasta inyectar para curar.
Hace mucho. Cimbreante, con la insolencia propia de su juventud; piel tersa, esbelta, guapa (muy guapa), prototipo de la mujer campesina que lucha con todo y contra todos; que con disciplina religiosa se encargó de la crianza de los hijos. Dedicada en cuerpo y alma al hogar para sacar adelante a su prole, en conjunto con su consorte, Pepe, del que fue fiel compañera hasta que la muerte los separó. De eso hace ya dos décadas.
La soledad de los seres humanos es una mala compañía, mala consejera; entorpece, enloquece, envejece, es causa de desordenes mentales igual que la inactividad. Así, prisionera en una jaula dorada, trinando solitaria, llamando a alguien que ya no está, revoloteando en el mismo círculo, desesperada… ¡Qué triste es escuchar ese canto! Por muy soberbios y altivos que hayamos sido en los primeros tiempos, al final ni la sombra de esa irrealidad nos acompaña.
Se comenzó a advertir cambios en su personalidad al tener periodos alternados de iracundia, llantos depresivos anormales con acciones regulares. Su mente empezó a olvidar dónde dejaba las cosas. Repetitiva. Su inteligencia, antes tan despierta, está fallando. Nombres o personas los está dejando de recordar. Ya no es selectiva en su vestimenta. Poco a poco su memoria se está quedando como una cinta magnetofónica en blanco, ya no graba muy bien: “Ha durado bastantísimo, más que uno”, refiriéndose a personas que de repente recuerda, y cree que están vivas. No hace caso, se ha vuelto caprichosa, necia; no le importa botar la basura a la calle desde el frontis de su casa, y, si se le llama la atención, insulta. Los recipientes de cocina que son de su uso no quiere lavarlos, se pregunta quién viene que los ensucia. Si le dicen apague la televisión no lo cumple. Está lista a la confrontación.
Esconde, o mejor dicho, anda con la manía de guardar todo o de colocarlo donde ella en su memoria regresiva lo tenía antes. El aseo y arreglo personal es lejano… Se agota la paciencia. Los grifos del agua los deja abiertos y de las hornillas de la cocina se desentiende; las luces quedan prendidas. El entendimiento cada día se vuelve más lejano.
Ya no hay atracciones, deseos, ilusiones, diversiones, las fiestas quedaron a la orilla del camino; los vestidos, las chucherías, las fragancias ya no importan. Las piernas se secan, se arquean; se termina el pudor. En ocasiones come bien, cuando dice no tener hambre; a minuto seguido reclama que no le dan comida. Deja abierta de par en par la puerta de ingreso a la casa. Para cocer un huevo utiliza cantidades de agua. Por último, no quiere a nadie a su lado…no la soportan. Ya no hay carcajadas; la alegría de vivir la vida se terminó; la sonrisa es esporádica; de repente con la mirada transmito el deseo de ayuda. Vagabundea -¡cuántas veces se ha perdido!-, imperativa, utiliza palabrotas para mostrar su enojo.
Está perdiendo la mente (“demencia senil” le llaman). Está padeciendo la degeneración, el deterioro de las neuronas; su estado es actualmente moderado, está en el trastorno del alejamiento progresivo del entendimiento, cada día está más vulnerable a las inclemencias de las enfermedades, del medio… Es mi mamá.


Un artículo para meditar y reflexionar,muy bién escrito .Lamentando lo que le sucede a la señora
Hay muchos casos parecidos no solo en Manabí ,em todo el Ecuador y el mundo
Con el favor de Dios ,parece que la cura llegará para estas personas,antes todo “sonrisas y carcajadas, como cascadas y cantos de aves resonando en el campo, entre laderas y sus sembríos de cosechas”.Palabras entre comillas del sutor.
La vida es tan corta y tan largo el olvido.Que Dios ponga su mano en ella y mejore su estado de salud en el deterioro de las neuronas mi amigo.Confie en Dios